De los 100 barrios porteños que cita el Tango. En lo formaly según los registros, son solamente 48.
Es importante destacar aquellos barrios que solamete existen para los porteños, que no ecuentran lugar dentro de los documentos oficiales, como lo son Abasto, Barrio Norte, Botánico, Centro, Congreso, Once, entre otros.
Para los vecinos siempre se llamarán así, aunque no faltará aquel que prefiera identificarlos por su verdadero nombre, casí imposible de asociar con aquel “apodo” que ya conocemos todos.
En los distintos blogs de Hostel Colonial he publicado varias veces notas sobre los barrios, aquí una pequeña reseña del origen de algunos de esos barrios.
Barracas: Hubo barracas desde el siglo XVI: eran depósitos utilizados para almacenar tanto cueros y mercaderías. Las barracas bordeaban el Riachuelo de los Navíos de Mendoza que desembocaba en las actuales Humberto Primo y Paseo Colón.
La Boca: Debe su nombre indudablemente a la del Riachuelo, pero no a la de Humberto Primo, sino a la segunda, la del Trajinista, descubierta en 1775.
Recoleta: Todo lo que estaba situado Catedral al Norte era sentido como solitario y alejado. Por eso la gente generalizó el nombre del Convento de los Monjes Recoletos y llamó Recoleta primero a la iglesia y luego al barrio.
Retiro: El nombre se remonta al Buen Retiro, suntuosa residencia de descanso construida por Agustín de Robles en las actuales Arenales y Maipú
Caballito: En el Camino del Polvorín, que conducía al actual Parque Chacabuco, había una pulpería con una veleta, y en la veleta galopaba un caballito criollo.
Floresta: Inspirado en el paisaje de quintas arboladas, un comerciante llamó La Floresta a su kiosco con mesas. Y con sus árboles y madreselvas, La Floresta fue la estación Terminal, desde agosto de 1957, del primer ferrocarril argentino, con cabecera en la Plaza del Parque (hoy Lavalle).
Chacarita: El nombre es de origen quechua. Fue elegido por los jesuitas así, en diminutivo, para designar las 2700 hectáreas de su propiedad dedicadas al descanso y la vida espiritual, bien distintas de las chacras o chacaras distribuidas por Garay a los primeros habitantes.. Como a fines del siglo XIX las mismas tierras eran propiedad del Colegio Nacional de Buenos Aires, se las llamaba Chacarita de los Colegiales.
Mataderos: La zona era una llanura sin huellas ni caminos, entre el Riachuelo y el camino de los Reynos de Arriba (actual Rivadavia), pero en 1889 vio llegar, en el entusiasmo generado por Tellier y sus carnes enfriadas, más la necesidad de sacar el faenado del centro de la ciudad, el Matadero de Nueva Chicago
La Paternal: Hay que recordar a La Paternal Sociedad Anónima Cooperativa , filial de las casas de España e Italia, que tenía como fin dotar de vivienda cómoda y barata a sus asociados. Muchas de las casas construidas con su ayuda aún están en pie en el barrio de ese nombre.
San Nicolás: A San Nicolás lo importaron tempranamente de Bari; los inmigrantes traían sus santos locales. En el barrio ya no queda en pié la primitiva capilla, fundada en las actuales Carlos Pellegrini y Corrientes por Domingo de Acassuso, que también hizo construir la de San Isidro. Al pasar, entre 1744 y 1808 Corrientes se llamó San Nicolás. Es el barrio en el que se encuentra Hostel Colonial.
Montserrat: Homenaje a Nuestra Señora de Montserrat, patrona de Cataluña. Aquí no quedan ni la Plaza de Toros ni la “calle del pecado”, y no se oye más el tambor que los negros tocaban para orar a la Virgen , pero San Telmo y parte de San Nicolás han sido declarados patrimonio histórico nacional.
Balvanera: Nuestra Señora de Valvanera.así es. se escribe de esa forma.. Aparece en Buenos Aires en 1797 como patrona de una iglesia y hospital por construirse en el matadero de la Plaza “del miserere”.
Parque Patricios: El batallón que se encargó de las primeras luchas patrias le puso un nombre al vacío, ahora Parque Patricios., dejado por la partida de los mataderos.
Boedo: Una calle, desde 1882, en honor al representante de Salta en el Congreso de Tucumán identificó al barrio
Belgrano: Antes de llamarse así, el barrio era La Calera , obviamente productora de cal.
Flores: Estas tierras pertenecían a don Ramón Francisco Flores, cuando en 1806 fue creado el curato de San José de Flores, que luego fue parroquia, pueblo, partido y finalmente barrio.
Palermo: ya desde 1641 llamaban “los terrenos de Palermo” a los acumulados por Juan Domingo Palermo (temprano inversionista inmobiliario) y comprados por Rosas para instalar allí su Palermo de San Benito.
Villa Devoto: Nació como villa, título evidentemente superior al de simple barrio, del prestigioso loteo de Don Antonio Devoto.
Almagro: Don Julián Almagro donó la tierra y el dinero necesario para construir una estación de ferrocarril.