
Una de las plazas más simbólicas de Buenos Aires, junto a la Plaza de Mayo, es la Plaza del Congreso. En realidad, es un conjunto de tres plazas, entre las calles Entre Ríos, Rivadavia, Hipólito Irigoyen y Virrey Ceballos. Además de formar parte de las clásicas postales porteñas, tiene una serie de monumentos significativos y curiosas historias como la que le da su nombre popular de la Plaza de los Dos Congresos.
Las plazas que componen el agrupamiento son: Plaza Lorea (la más lejana al Congreso), Plaza Mariano Moreno (en medio) y la Plaza del Congreso (frente al mismo). Esta última es conocida como Plaza de los Dos Congresos. Un mito dice que el nombre se debe a que el Congreso tiene debajo una estructura similar, en espejo, que serían sus cimientos y subterráneos. Si bien la estructura de base es similar, lo cierto es que el nombre proviene del monumento principal que homenajea los dos congresos que constituyeron las bases de nuestra nación en 1813 y 1816.

La construcción de las plazas se hizo para el Centenario de la Nación, en 1910, con la idea de mantener grandes espacios abiertos y soleados, según la tradición de la época. Anteriormente había una pequeña laguna que fue rellenada para construir el espacio verde. En la zona norte de la Plaza Lorea se encuentra el Monolito que establece el Km. 0, desde donde se cuentan las distancias en nuestro país.
Entre sus plazas se encuentran monumentos a varios ex presidentes y hombres importantes de la patria como Mariano Moreno, Ricardo Balbín, Alfredo Palacios y José Manuel Estrada. Además del mencionado a los Dos Congresos, que puede visitarse y permite una bella vista desde sus escalinatas. Frente a la plaza, en la esquina de Callao y Rivadavia se encuentra además la tradicional Confitería del Molino, que data de 1860 y pronto será restaurada.
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