
“Caminito que el tiempo ha borrado, que juntos un día nos viste pasar”. La letra nostálgica del tango que diera nombre a una de las calles más famosas de Buenos Aires, no pudo con el tiempo. El caminito, lejos de borrarse, se ha convertido en un paseo obligado por la ciudad. Un recuerdo pintoresco del barrio más internacional de nuestra ciudad, una idea brillante que nace como un conjunto de citas: de un gran pintor a un músico, y de éste a un poeta.
En 1926, Juan de Dios Filiberto -compositor de tango- compone “Caminito”, inspirado en la famosa calle de La Boca y adornando las letras del poema homónimo de Gabino Coria Peñaloza, poeta que se inspirara para escribirlo en un paseo de la localidad de Olta, en la provincia cordillerana de La Rioja. 33 años más tarde, el artista plástico Benito Quinquela Martín, “el pintor de los puertos”, el más famoso pintor de La Boca, decide recuperar el paseo de su barrio como ícono cultural.
Son 150 metros de una calle sin puertas que se extiende de este a oeste, a la que sólo dan ventanas de las diversas casas coloridas que le dan vida. Su entrada enfrenta el Riachuelo, el Puente Viejo y la Vuelta de Rocha; su otro extremo nos deja a unos 400 metros del estadio de Boca Juniors. Traza una diagonal en la manzana está limitada por las calles Araoz de Lamadrid (al norte), Garibaldi (al oeste), Magallanes (al sur) y Del Valle Iberlucea (al este). Su forma sigue el curso de una antigua vía de ferrocarril, posteriormente abandonada.

Será en 1959 cuando se convierte oficialmente en una “calle museo”, completamente peatonal, con el nombre de “Caminito”. Su mentor, Benito Quinquela Martín, recordaba: “Un buen día se me ocurrió convertir ese potrero en una calle alegre. Logré que fueran pintadas con colores todas las casas de material o de madera y cinc que lindan por sus fondos con ese estrecho caminito”. Esas casas representan el tradicional conventillo boquense, vivienda precaria y popular que alojó a infinidad de inmigrantes llegado a fines del siglo XIX y comienzos del XX, en su mayoría genoveses.

En su trascurso pueden verse infinidad de esculturas representativas del barrio, sus personajes y tradiciones. Habitualmente hay parejas que bailan tango sobre su empedrado, artesanías y recuerdos clásicos para el turista. Caminito es un símbolo, un recuerdo de nuestra historia: un recuerdo alegre.


























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