Siempre me ha gustado la lectura y buscando en letras de Tango, se me ocurrió buscar casi como una obviedad “Buenos Aires” ciudad tanguera por excelencia y me encontré con frases brillantes de autores excepcionales.
Buenos Aires aún vibra al ritmo del Tango, incluso los más jóvenes lo han aggiornado y los turistas lo aman profundamente. En Hostel Colonial Buenos Aires, el Tango está omnipresente, es por ello que quise compartir estas palabras dedicadas a Buenos Aires, mi ciudad, algunas pueden resultar anacrónicas, otras de gran actualidad, todos con gran sentimiento porteño.

Se manda una medialuna y un intenso puente macho rubricando Buenos Aires de arrabal con Pampa y Tango.
Moriré en Buenos Aires, será de madrugada, guardaré mansamente las cosas de vivir, mi pequeña poesía de adioses y de balas, mi tabaco, mi tango, mi puñado de esplín.
Las tardecitas de Buenos Aires tienen ese qué sé yo, ¿viste?
Yo miro a Buenos Aires del nido de un gorrión; y a vos te vi tan triste… ¡Vení! ¡Volá! ¡Sentí!… el loco berretín que tengo para vos.
Buenos Aires, cual a una querida si estás lejos mejor hay que amarte, y decir toda la vida antes morir que olvidarte.
Buenos Aires conoce mi aturdida ginebra el silbido más mío, mi gastado camino… Buenos Aires recuerda mi ventana despierta mis bolsillos vacíos, mi esperanza de a pie. Buenos Aires conoce mi mujer y mi noche, mi café y mi cigarro, mi comida y mi diario. Buenos Aires me tiene apretado a su nombre atrapado en sus calles, ambulando su piel.
Buenos Aires es la vida que maquina en cada esquina y un enigma que descifran los filósofos de un bar.
Soy hijo de Buenos Aires, por apodo “El porteñito“, el criollo más compadrito que en esta tierra nació.
Buenos Aires sigue el ritmo de París y Budapest. Buenos Aires rompe el sueño y allá se va Juan Porteño, silbando un tango llorón.
Yo sé que aún te acuerdas del barrio perdido, de aquel Buenos Aires que nos vio partir, que en tus labios fríos aún tiemblan los tangos que en París cantabas antes de morir.
Mi Buenos Aires querido, cuando yo te vuelva a ver, no habrá más pena ni olvido.
Mi Buenos Aires tierra florida donde mi vida terminaré.
¡Buenos Aires!… Para el alma mía no habrá geografía mejor que el paisaje… …de tus calles, donde día a día me gasto los miedos, las suelas y el traje…
Con este tango retobado y pintón de gran canyengue y malevo compás, está latiendo con porteña emoción el corazón de Buenos Aires.
Yo soy un cacho de Buenos Aires hecho a cortada y Diagonal.
Buenos Aires, y a tu gente,, y entre tu gente, sin querer, te encuentro, me encuentro… Porque soy como vos, que se niega o se da; ¡te proclamo, Buenos Aires, mi ciudad!
Buenos Aires es un duende, una copa de vino. Ese amigo sin nombre que se encuentra al azar.
Esto es Buenos Aires, quizás de otra forma es lo que sentimos los que hacemos Hostel Colonial, gracias por venir hasta aquí.
Buenos Aires, sus barrios, su gente, el tango, está todo aquí